
El «Jesús progresista» es una contraposición al «Jesús bíblico», es una re-interpretación moderna de la figura de Cristo, creada para encajar con las corrientes ideológicas contemporáneas, particularmente las asociadas con el movimiento «woke» y el progresismo social.
Aquí te explico.
- Jesús Progresista (Woke Jesus)
El «Jesús progresista» es un producto de la cultura secular que toma algunos aspectos de la enseñanza de Cristo y los ajusta a las ideologías actuales. Este «Jesús woke» pone un énfasis desmesurado en cuestiones de justicia social, equidad racial, inclusión de género y políticas de identidad, lo que a menudo lleva a comprometer los principios bíblicos fundamentales.
Algunos de los aspectos del «Jesús progresista» que han creado son:
- La Reducción de las enseñanzas morales y doctrinales: El «Jesús woke» tiende a minimizar o reinterpretar enseñanzas bíblicas sobre el pecado, la redención y la necesidad de transformación personal. Se le presenta más como un maestro de moral social que como el Salvador que demanda arrepentimiento.
- Énfasis en la justicia social: Aunque la justicia social es un tema bíblico, el «Jesús progresista» pone tanto énfasis en estas causas que se pierde el equilibrio con otros aspectos del evangelio. En este sentido, se presenta a Jesús más como un activista político que como el Hijo de Dios redentor.
- Relativismo moral y verdad subjetiva: Este «Jesús» adopta una postura relativista frente a la moralidad, donde cada persona define su verdad y los estándares tradicionales de moralidad bíblica son vistos como opresivos o desfasados.
- Inclusión sin transformación: El «Jesús woke» se enfoca en la aceptación incondicional, promoviendo la idea de que todos son aceptados por Dios tal como son, sin necesidad de arrepentimiento o cambio de vida. Esto va en contra de la enseñanza bíblica sobre la necesidad de redención y transformación personal.
Ahora veamos la contraposición con el Jesús bíblico.
2. Jesús Bíblico
- Predica el arrepentimiento: El Jesús bíblico llama a las personas a arrepentirse de sus pecados y a seguirle. No solo aboga por una mejora social, sino por una transformación personal a través de la obra redentora de la cruz.
- Equilibrio entre justicia y santidad: Mientras que el Jesús bíblico también está comprometido con la justicia (defender a los oprimidos, cuidar a los pobres), esta justicia está siempre alineada con la santidad y la verdad de Dios. No se trata solo de cambiar las estructuras sociales, sino de transformar corazones y vidas en base a los principios de la Escritura.
- Absolutos morales: El Jesús bíblico enseña que hay verdades absolutas reveladas por Dios. La moralidad no es subjetiva ni negociable, sino que está fundamentada en la naturaleza y los mandamientos de Dios.
- Amor que transforma: El amor de Jesús, según la Biblia, es inclusivo en el sentido de que se extiende a todos, pero también es transformador. No se trata simplemente de aceptar a las personas en su estado actual, sino de ofrecerles una nueva vida en Cristo. De lo contrario no sería evangelio sino un club social para sentirse bien.
En resumen el cristianismo progresista o «woke» ha entrado en muchas iglesias y ha cambiado el mensaje del evangelio, haciéndolo más atractivo para las sensibilidades culturales contemporáneas, pero menos fiel a la enseñanza bíblica. Este fenómeno está llevando a una «destrucción del cristianismo» desde dentro, donde el mensaje del evangelio es diluido o distorsionado para encajar con las ideologías del momento.
Este falso evangelio es una amenaza a la pureza del cristianismo bíblico, ya que con su falsedad presenta a un «Jesús» que no es bíblico, sino una versión culturalmente modificada que socava las verdades eternas del evangelio.

